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Grasa localizada en Castellón · Clínica DLS

Grasa localizada

Puede que no quieras adelgazar.

Simplemente hay una zona cuyo volumen te gustaría ver diferente.

Una curva del contorno que tiene más protagonismo del que quieres.

Un depósito que sigue ahí aunque tu peso haya cambiado.

O una zona que quieres definir de otra manera.

Cuando el objetivo está en reducir volumen de un lugar concreto, hablamos de grasa localizada.

Y la pregunta importante es cuánto de aquello que ves depende realmente de esa grasa.

Contorno corporal
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QUÉ ES LA GRASA LOCALIZADA

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Es tejido adiposo que aporta volumen de forma especialmente visible en una zona.

La grasa subcutánea se encuentra bajo la piel y forma parte natural del cuerpo.

Su cantidad y distribución no son iguales en todas las zonas ni en todas las personas.

Cuando una acumulación concreta modifica el contorno más de lo que te gustaría, puede convertirse en un objetivo de tratamiento corporal.

Eso no significa que exista un «peso incorrecto».

Puedes estar en un peso con el que te encuentras bien y querer únicamente modificar cómo se ve una zona.

ZonaContorno
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PERDER PESO Y ELEGIR DE QUÉ ZONA PIERDES VOLUMEN SON DOS COSAS DISTINTAS

GLOBALPeso
LOCALVolumen
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El cuerpo no reduce cada depósito exactamente al ritmo que tú elegirías.

Cuando bajas de peso puede disminuir la grasa corporal en diferentes zonas.

Pero la distribución del tejido adiposo hace que algunas áreas sigan conservando más volumen que otras.

Por eso pueden ocurrir dos cosas muy habituales:

haber perdido peso y seguir viendo un depósito localizado;

o mantener un peso estable y querer modificar únicamente una zona concreta.

En esos casos el objetivo deja de ser «bajar kilos».

Pasa a ser cambiar contorno.

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EN EL ABDOMEN, TODO EL VOLUMEN NO ES NECESARIAMENTE GRASA SUBCUTÁNEA

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La profundidad del tejido importa.

Los tratamientos corporales localizados destinados a reducir grasa actúan sobre tejido adiposo subcutáneo, el que se encuentra bajo la piel.

La grasa visceral se sitúa más profundamente, alrededor de los órganos abdominales, y pertenece a un territorio diferente.

Además, la forma de una zona puede estar influida por otros factores:

  • anatomía;
  • musculatura;
  • firmeza de los tejidos;
  • distribución del volumen;
  • piel;
  • distensión u otros componentes.

Por eso mirar simplemente un abdomen y decir «esto es grasa localizada» puede quedarse corto.

Nos interesa saber qué parte del contorno es realmente el objetivo que podemos trabajar de forma localizada.

Superficie
Tejido subcutáneo
Profundidad
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CUÁNTO QUIERES REDUCIR CAMBIA LA DECISIÓN

Zona concretaMayor alcance
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No todos los cambios de contorno necesitan el mismo alcance.

Importa:

  • cuánto volumen hay;
  • cuánto quieres reducir;
  • la extensión de la zona;
  • dónde se encuentra;
  • el grosor del tejido subcutáneo;
  • la firmeza de la piel;
  • la calidad del tejido;
  • qué margen de recuperación tiene sentido asumir;
  • y cuánto cambio esperas ver.

Un depósito pequeño y bien delimitado no plantea la misma estrategia que una superficie amplia con mucho volumen.

Tampoco es igual reducir grasa en una piel firme que hacerlo en una zona donde la laxitud ya tiene un peso importante.

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QUÉ POSIBILIDADES EXISTEN

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Hay más de una forma de trabajar volumen localizado.

La criolipólisis es una de ellas.

Utiliza frío controlado para reducir una parte de la grasa subcutánea de una zona bien indicada y tiene su propia página donde explicamos cuánto puede aportar, cómo se diseñan los ciclos y cómo evoluciona el resultado.

También existen otros tipos de intervenciones dirigidas a grasa localizada mediante mecanismos diferentes.

La elección depende de cuánto volumen queremos modificar, de la zona y del alcance que buscamos.

Dra. Lledó Sales
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GRASA LOCALIZADA EN DLS

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Reducir volumen tiene que mejorar aquello que querías mejorar del contorno.

En DLS nos interesa saber qué parte del aspecto de la zona depende de grasa y qué parte depende de otras características.

Porque reducir grasa no hace automáticamente que una piel gane firmeza.

Y una herramienta destinada a mejorar tejido no sustituye necesariamente la reducción de un depósito adiposo.

La trayectoria corporal DLS y disponer de diferentes posibilidades permiten separar esas funciones.

Así podemos decidir:

qué parte merece reducirse;

cuánto cambio puede aportar esa reducción;

y qué aspecto del contorno quedará después.

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CUANDO REDUCES VOLUMEN, LA FIRMEZA PUEDE VERSE DE OTRA MANERA

Reducir volumenReleer la zonaDecidir sobre firmeza
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El resultado de una primera fase puede cambiar la siguiente decisión.

El volumen ayuda a dar forma y tensión a una zona.

Cuando disminuye, puede cambiar también la manera en la que percibimos la piel y los tejidos que quedan.

Por eso, si volumen y flacidez conviven, puede tener sentido trabajar primero el componente prioritario y volver a valorar después.

Quizá la reducción de volumen sea suficiente para el cambio que buscabas.

O quizá, una vez conseguido, quieras prestar atención a la firmeza.

Son dos decisiones distintas.

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CÓMO EMPEZAR

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Si hay una zona cuyo volumen quieres cambiar, podemos empezar por entender qué está formando ese contorno.

A partir de ahí podremos valorar cuánto depende de grasa subcutánea y qué tipo de intervención puede aportar al resultado que buscas.

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PREGUNTAS FRECUENTES

01¿Puedo tratar grasa localizada aunque no quiera perder peso?

Sí.

Los tratamientos localizados pueden plantearse precisamente cuando el objetivo está en modificar el volumen o el contorno de una zona y no en conseguir una pérdida general de kilos.

02¿La grasa visceral puede eliminarse con un tratamiento corporal localizado?

No.

Los tratamientos locales de grasa subcutánea no están diseñados para eliminar la grasa visceral situada dentro de la cavidad abdominal.

Si ese componente tiene importancia, el objetivo pertenece a un abordaje diferente relacionado con peso, composición corporal y salud metabólica.

03¿Puede cambiar la flacidez después de reducir grasa?

Sí puede cambiar cómo se percibe.

Al disminuir volumen también cambia la relación entre contenido y piel.

Por eso, cuando ambos componentes conviven, puede ser útil valorar de nuevo la firmeza después de que el resultado de reducción haya evolucionado.