Volumen, firmeza y superficie no representan el mismo objetivo.
Una zona puede tener más volumen del que te gustaría.
Otra puede llamar tu atención por una pérdida de firmeza.
En otras, lo que quieres mejorar está principalmente en cómo se ve la superficie de la piel.
También pueden influir cambios de peso, distribución del tejido, retención de líquidos, calidad cutánea o la propia evolución corporal.
Por eso dentro de la medicina estética corporal existen tratamientos con funciones muy diferentes.
Un recurso pensado para reducir parte de la grasa subcutánea no realiza el mismo trabajo que uno dirigido a mejorar firmeza.
Y ninguno de los dos responde exactamente a una depresión fija de celulitis.
Entender qué quieres modificar permite orientar después qué tipo de intervención puede aportar.

