Criolipólisis
Hay zonas en las que no buscas perder peso.
Buscas que ese volumen concreto tenga menos protagonismo.
Quizá es el abdomen. Los flancos. Una zona del muslo, la espalda o los brazos que cambia el contorno más de lo que te gustaría.
La criolipólisis permite reducir parte de la grasa subcutánea de una zona mediante frío controlado, sin cirugía y con un cambio que aparece de forma progresiva.
Es un tratamiento pensado para grasa localizada.
Y aquí la pregunta importante no es solo si podemos aplicar frío.
Es cuánto volumen quieres reducir, qué parte de esa zona podemos tratar y cuánto puede aportar realmente la criolipólisis al cambio que estás buscando.

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QUÉ HACE REALMENTE EL FRÍO SOBRE LA GRASA
Enfriamos de forma controlada una zona para reducir parte de las células grasas que contiene.
Durante la criolipólisis, el tejido adiposo de la zona seleccionada se enfría mediante un aplicador.
Las células grasas son especialmente sensibles a determinadas temperaturas bajas.
El enfriamiento controlado provoca daño en una parte de esos adipocitos y desencadena un proceso por el que el organismo va eliminando progresivamente las células afectadas durante las semanas posteriores.
Por eso el cambio no aparece al retirar el aplicador.
La zona va reduciendo parte de su capa grasa poco a poco mientras el organismo completa ese proceso, que puede prolongarse durante dos o tres meses.
No estamos haciendo que las células grasas simplemente «se vacíen».
Estamos buscando reducir el número de adipocitos en el tejido que hemos tratado.
CUÁNTO PUEDE REDUCIR UNA CRIOLIPÓLISIS
Hablamos de una reducción parcial de la capa grasa, no de hacer desaparecer toda la grasa de la zona.
Como referencia general, la literatura clínica publicada ha descrito reducciones aproximadas de la capa grasa tratada dentro de rangos cercanos al 15–25 %. El resultado varía según el estudio, la zona, el dispositivo, los parámetros y la persona. No constituye una promesa individual.
Eso no significa eliminar toda la grasa de la zona.
Significa reducir una parte de ese volumen para que el contorno pueda verse diferente.
Una reducción de ese orden puede modificar visiblemente el volumen y la forma en que se percibe una zona.
Pero si el cambio que quieres conseguir requiere eliminar mucha más grasa de la que esta técnica puede reducir, necesitaremos plantear otra estrategia o valorar si la criolipólisis debe formar parte de un abordaje más amplio.
El porcentaje es una referencia general, no una promesa individual.
CRIOLIPÓLISIS NO ES LO MISMO QUE PERDER PESO
Puede cambiar una zona sin cambiar de forma relevante lo que marca la báscula.
La criolipólisis no está pensada para perder peso.
Está pensada para reducir parte de la grasa localizada de una zona concreta y modificar su contorno.
Por eso puede producir un cambio visible en una zona aunque la báscula apenas cambie.
Si lo que quieres principalmente es perder peso, el recorrido adecuado es distinto.
CUÁNDO PUEDE TENER SENTIDO LA CRIOLIPÓLISIS
La criolipólisis tiene especialmente sentido cuando quieres reducir grasa subcutánea localizada en una zona concreta y buscas un cambio de contorno, no una pérdida general de peso.
También necesitamos que ese volumen pueda tratarse correctamente con el aplicador y que la reducción parcial que puede conseguir la técnica encaje con el cambio que esperas ver.
Si gran parte de lo que quieres mejorar depende de flacidez, celulitis, grasa visceral o de una pérdida de peso más amplia, la criolipólisis por sí sola no va a trabajar todo ese resultado.
Antes del tratamiento valoramos además que no exista ninguna situación en la que el frío o la aplicación sobre esa zona estén contraindicados.
La Dra. Lledó Sales te lo explica
Criolipólisis: cuándo puede funcionar y cuándo estás tratando el problema equivocado
Abrir en YouTubeEL APLICADOR NO ES UN DETALLE: DEFINE QUÉ PARTE DE LA ZONA ESTAMOS TRATANDO
Para que el frío trabaje donde queremos, primero hay que diseñar bien la zona.
La criolipólisis actúa sobre el tejido que queda correctamente incluido dentro del área de tratamiento del aplicador.
Por eso antes de empezar observamos:
- dónde está realmente el mayor volumen
- la forma que tiene
- cuánto tejido subcutáneo podemos captar
- cómo encaja el aplicador sobre esa anatomía
- cuánta superficie necesitamos cubrir
- si hay que trabajar una o varias posiciones
- cómo queremos que cambie el contorno completo
Un abdomen amplio, por ejemplo, puede necesitar más de una colocación para cubrir de forma adecuada las distintas zonas que queremos reducir.
Y tratar los dos flancos implica pensar también en simetría y relación con el resto del contorno.
En criolipólisis, un ciclo corresponde al tratamiento realizado con un aplicador en una posición concreta.
Por eso hablar únicamente de «una sesión» puede contar muy poco sobre el tratamiento que realmente se ha diseñado.
CÓMO ES UNA SESIÓN DE CRIOLIPÓLISIS
Una vez diseñada la zona, colocamos el aplicador sobre el volumen que queremos tratar.
En los sistemas que utilizan vacío, el tejido es atraído hacia el interior del aplicador y comienza el enfriamiento controlado.
Durante los primeros minutos puedes notar:
- sensación intensa de frío
- presión o succión
- tirantez
- pequeños pinchazos o molestia
A medida que la zona se enfría suele aparecer adormecimiento y esas sensaciones disminuyen.
Después del ciclo retiramos el aplicador y revisamos la zona tratada.
En los días posteriores pueden aparecer temporalmente enrojecimiento, inflamación, sensibilidad, pequeños hematomas, sensación de tirantez u hormigueo.
El adormecimiento de la zona puede durar más tiempo y prolongarse durante varias semanas en algunos casos.
En general, la criolipólisis permite retomar la actividad habitual sin un periodo de recuperación comparable al de una intervención quirúrgica.
EL RESULTADO SE CONSTRUYE DURANTE LAS SEMANAS SIGUIENTES
No necesitas buscar el resultado al día siguiente.
Después de la sesión, el organismo empieza a eliminar gradualmente las células grasas afectadas por el frío.
El cambio puede comenzar a apreciarse durante las primeras semanas y suele hacerse más evidente conforme avanzan los dos o tres meses posteriores.
Por eso una valoración demasiado temprana puede hacer que todavía no estemos viendo todo lo que ha conseguido esa sesión.
Como referencia general, alrededor de las 8–12 semanas suele ser mucho más útil valorar cómo ha cambiado la zona.
¿UNA SESIÓN O VARIAS?
El cambio que buscas nos ayuda a plantear desde el principio cuánto tratamiento puede necesitar esa zona.
Una sesión puede conseguir una reducción medible de la capa grasa.
Si el volumen inicial es mayor o buscas un cambio de más alcance, puede tener sentido realizar más de un ciclo o repetir el tratamiento después de valorar qué ha conseguido el primero.
Cuando volvemos a trabajar una misma zona, dejamos tiempo suficiente para que el resultado anterior evolucione antes de decidir el siguiente paso.
La decisión importante no es acumular sesiones.
Es saber cuánto volumen queremos reducir y cuántos ciclos puede necesitar ese cambio.
QUÉ PASA CON ESA GRASA DESPUÉS
Las células adiposas que han sido eliminadas por el tratamiento ya no forman parte del tejido de esa zona.
Pero siguen existiendo células grasas tanto en la zona tratada como en el resto del cuerpo, y pueden aumentar de tamaño si se gana peso.
Por eso el resultado puede mantenerse a largo plazo cuando el peso permanece relativamente estable, mientras que cambios importantes de peso pueden volver a modificar el contorno corporal.
No existe necesariamente una sesión de mantenimiento que haya que realizar de forma automática.
Después de ver el resultado puedes decidir mantenerlo tal cual o valorar otro paso si quieres seguir reduciendo volumen.

CRIOLIPÓLISIS EN DLS
El tratamiento empieza antes de encender el frío.
En DLS llevamos años trabajando el contorno corporal y sabemos que ver «volumen» no significa automáticamente que todo lo que observamos vaya a responder a criolipólisis.
Para que el tratamiento pueda aportar de verdad, necesitamos decidir:
- qué parte del volumen corresponde a grasa subcutánea tratable
- qué zona merece incluirse
- cómo colocar los aplicadores para trabajar el contorno que quieres cambiar
- cuántos ciclos puede requerir esa superficie
- cuánto puede aportar una reducción parcial de la grasa al resultado que esperas
También importa algo especialmente corporal:
reducir grasa no trabaja automáticamente la firmeza ni la celulitis.
Si en esa misma zona participan volumen, flacidez o irregularidad de la piel, aumentar el número de ciclos de frío no sustituye a los tratamientos que trabajan esas otras características.
La experiencia corporal de DLS y disponer de diferentes herramientas nos permite decidir qué parte puede aportar la criolipólisis y qué parte, cuando realmente quieras trabajarla, necesita otro recurso.
Ahí está para nosotros una de las decisiones más importantes de esta técnica:
utilizar el frío donde puede cambiar el volumen y no pedirle que haga un trabajo que pertenece a otro tratamiento.
UN RIESGO POCO FRECUENTE QUE SÍ DEBES CONOCER
La hiperplasia adiposa paradójica existe.
La mayoría de los efectos adversos de la criolipólisis son temporales: enrojecimiento, inflamación, sensibilidad, hematomas, dolor o alteraciones de sensibilidad.
Pero existe una complicación poco frecuente llamada hiperplasia adiposa paradójica.
En lugar de reducirse, la grasa de la zona aumenta de volumen meses después del tratamiento.
No suele desaparecer sola y puede necesitar corrección quirúrgica.
Es infrecuente, pero creemos que debes conocerla antes de decidir el tratamiento.
La criolipólisis también requiere descartar determinadas situaciones en las que el frío puede suponer un riesgo, entre ellas algunos trastornos relacionados con la sensibilidad al frío, problemas importantes de circulación local o determinadas situaciones anatómicas en la zona que queremos tratar.
PREGUNTAS FRECUENTES
01¿Cuántos centímetros voy a perder?
La criolipólisis se entiende mejor por la reducción del tejido adiposo y el cambio del contorno que por una cifra universal de centímetros.
Como referencia general, la literatura clínica publicada ha descrito reducciones aproximadas de la capa grasa tratada dentro de rangos cercanos al 15–25 %. Cuánto se traduce eso en centímetros depende del volumen inicial, la zona, el dispositivo, los parámetros y la forma de medirla. No constituye una promesa individual.
02¿Qué zonas pueden tratarse?
La criolipólisis puede utilizarse en diferentes depósitos de grasa localizada, como abdomen, flancos, muslos, brazos, espalda y determinadas zonas bajo el mentón, siempre que el equipo y el aplicador utilizados estén indicados para esa localización.
03¿Duele?
Durante los primeros minutos pueden notarse frío intenso, succión, presión o molestias.
A medida que la zona se adormece, la sensación suele disminuir.
Después puede existir sensibilidad o adormecimiento temporal.
Si hay una zona concreta cuyo volumen quieres reducir, veamos cuánto puede aportar el frío.
Primero necesitamos comprobar que ese volumen es un buen objetivo para criolipólisis.
Después podemos diseñar qué parte de la zona tratar, cómo colocar los aplicadores y cuántos ciclos puede necesitar el cambio que quieres conseguir.
Y entonces sí sabrás qué resultado podemos intentar construir con esta técnica.
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