Rejuvenecimiento facial
Cuando buscas un cambio más global en cómo se ve tu rostro y quieres entender qué aspectos pueden participar.
¿Te gustaría verte con un aspecto más fresco?
Quizá quieres cuidar más tu piel.
Hacer un cambio concreto.
Mantener algo que ya te gusta.
O empezar a prestar atención a tu rostro de una manera diferente a como lo hacías hace unos años.
La medicina estética facial permite trabajar aspectos muy distintos del rostro y de la piel.
Lo importante es entender qué quieres ver diferente ahora.


Hay tratamientos que actúan principalmente sobre el movimiento.
Otros permiten trabajar soporte, proyección o volumen.
Algunos buscan renovar la piel.
Otros se orientan a mejorar firmeza, estimular colágeno, cuidar hidratación, uniformidad o determinados cambios de pigmentación.
También existen recursos pensados para mantener la piel y acompañar su evolución sin buscar una modificación importante de los rasgos.
Todo eso forma parte de la medicina estética facial.
Pero no cumple la misma función.
Entender esa diferencia es lo que permite pasar de «quiero hacerme algo en la cara» a saber qué tipo de cambio puede acercarte mejor a cómo quieres verte.

La Dra. Lledó Sales aporta más de 18 años de experiencia en medicina estética y una trayectoria especialmente ligada al tratamiento facial.
En DLS, esa experiencia se combina con recursos que pueden actuar sobre aspectos distintos.
Cuando el objetivo está en la expresión, la decisión es una.
Cuando está en la piel, puede ser otra.
Y si intervienen estructura, volumen, firmeza o varios elementos a la vez, el planteamiento cambia de nuevo.
La ventaja de disponer de posibilidades distintas no está en utilizar muchas.
Está en poder elegir qué herramienta tiene una función real dentro del cambio que quieres conseguir.
Cuando buscas un cambio más global en cómo se ve tu rostro y quieres entender qué aspectos pueden participar.
Cuando tu prioridad es luminosidad, textura, hidratación, poro, uniformidad o el aspecto general de la piel.
Cuando aquello que más quieres mejorar es la pigmentación o un tono menos uniforme.
Cuando quieres mejorar lo que hace que la zona bajo los ojos se vea más oscura, hundida o marcada.
Cuando buscas principalmente más firmeza, soporte o definición del contorno.
Hay momentos en los que la técnica ya está decidida.
Puedes profundizar directamente en:
Para trabajar determinadas arrugas relacionadas con el movimiento facial.
Cuando quieres entender sus distintas funciones de soporte, proyección, volumen o reposición.
Cuando tu objetivo está específicamente en los labios.
Cuando estás valorando un resurfacing y una renovación más intensa de la piel.
Puede que ahora tu prioridad sea la piel.
Dentro de unos años quizá quieras prestar más atención a la firmeza.
O puede que alcances un resultado que te gusta y durante un tiempo solo quieras mantenerlo.
El rostro continúa cambiando.
También lo hacen tus prioridades, los tratamientos que ya te has realizado y la forma en la que quieres verte.
Por eso la medicina estética facial puede entenderse como una evolución.
Mejorar algo. Mantenerlo. Adaptar los cuidados. Y decidir de nuevo cuando tú quieras.
A partir de ahí podremos orientar qué parte del territorio facial tiene más sentido explorar.
Solicita tu valoraciónNo.
También puede utilizarse para cuidar la calidad de la piel, mantener resultados, trabajar pigmentación, expresión, proporciones, volumen o firmeza, entre otros objetivos.
No.
Puedes buscar desde un cuidado muy concreto hasta una evolución facial de mayor alcance.
El tipo de cambio que quieras ver determina cuánto necesita hacer el tratamiento.